
Paredes con grosor, uniones estancas y normales correctas evitan filtraciones de luz irreales. Revisa solapes, huecos microscópicos y orientaciones de superficies. Organiza capas por materiales y grupos por niveles para editar con velocidad cuando la iteración revele oportunidades o riesgos inesperados.

Asigna reflectancias realistas: paredes claras 0.5–0.8, suelos medios 0.2–0.4, techos luminosos 0.7–0.9. Vidrios con transmitancia documentada, marcos modelados, cortinas con factor de apertura verificable. Cada número se convierte en sombra, brillo o suavidad que altera sDA, ASE y la lectura de UDI.

Selecciona un EPW cercano, reconoce microclimas y revisa años típicos versus series históricas. Declara calendarios de ocupación realistas: aulas no son oficinas, clínicas no son viviendas. Las métricas responden distinto cuando las personas llegan temprano, cierran persianas o usan monitores brillantes al atardecer.
Prueba viseras, celosías, toldos retráctiles y estantes reflectantes que lanzan luz profunda sin permitir asoleos agresivos. Evalúa iteraciones con gráficos de sDA y mapas de ASE, confirmando cuánta mejora obtienes por centímetro añadido o retirado, antes de fabricar piezas costosas o irreversibles.
Superficies mates y colores claros difunden la luz, sostienen UDI útil y reducen brillos especulares. Evita barnices muy brillantes frente a monitores y combina texturas que rompan reflejos duros. Cada decisión de acabado influye silenciosamente en la claridad percibida y el cansancio acumulado.